Liderazgo: comunicación y motivación

Una de las cuestiones que más me atraen referentes al liderazgo es la capacidad de motivación a través de la comunicación de los líderes. Ya lo apunté en la declaración de intenciones de este blog, son dos cualidades del liderazgo del siglo XXI, dos conceptos que algunos líderes olvidan en ocasiones y que constituyen, en gran parte, los motivos por los que los proyectos salen adelante o un equipo trabaja dando lo mejor de sí mismo.

Foto tomada en el Aquarium de San Sebastián

Foto tomada en el Aquarium de San Sebastián. http://www.aquariumss.com/

La comunicación, en muchas ocasiones es más importante que otros muchos elementos que conforman las empresas o cualquier organización. Es cierto que en política esta capacidad de motivación a través de la comunicación es la oratoria del líder, su habilidad para movilizar a la población y así hacerla partícipe de su proyecto político y conseguir  su apoyo.  En definitiva, obtener el reconocimiento del auditorio para creer en un proyecto. El liderazgo transformacional de Burns. Sin embargo, ¿Qué ocurre si trasladamos esta idea tan asentada en la política al área empresarial? ¿Los empleados de una empresa o los integrantes de los equipos creen en ellas? ¿Se sienten partícipes del proyecto?

El liderazgo del siglo XXI ya no es un liderazgo vertical donde prevalecen estructuras jerarquizadas en las que el inferior sólo tiene acceso al superior inmediato convirtiendo así al líder en alguien inaccesible y provocador de un respeto con cierto grado de temor. Los avances tecnológicos, el acceso a la información, el nivel educativo y los cambios sociales de las últimas décadas han generado, entre otras cuestiones, el cambio de modelo de liderazgo. Hemos pasado de modelos de líderes autoritarios a modelos de líderes con capacidad para escuchar y empatía hacia su equipo. Estructuras más horizontales y con mayor capacidad de interacción entre departamentos o áreas.

En este modelo, la comunicación no es unidireccional exclusivamente y no se basa sólo en decir lo que se debe o no se debe hacer, si no que se trata de formar equipos. Todo lo que hacemos, no sólo lo que decimos, comunica. Las puertas cerradas, la vestimenta, etc. dicen mucho de nosotros y de una empresa. No es lo mismo celebrar una reunión en torno a una mesa rectangular en la que el jefe preside el encuentro, que celebrarla en una mesa redonda donde todos los integrantes tienen la misma posición unos respecto a otros.

Esta comunicación no se limita a los gestos, se trata de generar un clima de confianza que permita ambientes de discusión, reflexión o charlas. De esta forma, los miembros del equipo, sea cual sea su posición, tienen la posibilidad de mantener comunicación y acceso directo al líder creando entornos de confianza y estimulantes para la creatividad y motivación. Cuando creemos en lo que hacemos damos lo mejor de nosotros mismos para llegar a la meta, nos sentimos parte de un proyecto común porque, entre otras cuestiones, estamos motivados gracias a las circunstancias y el entorno. En palabras de Joseph Napolitan: “No hay que temer nunca la incorporación de verdaderos expertos”.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s